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29 oct. 2010

JUKE BOx + EVENTOx: UN “AULA ABIERTA” SOBRE SIETE ÓPERAS Y UN RETO


A partir del martes 2 y hasta el próximo 30 de noviembre, en la Fundación Juan March

UN “AULA ABIERTA” SOBRE SIETE ÓPERAS Y UN RETO

Intervienen Gabriel Menéndez Torrellas, Andrés Ibáñez, Jacobo Cortines, Felipe Santos, Yvan Nommick, Luis Gago (coordinador del ciclo) y Joan Matabosch

El próximo martes 2 de noviembre se inicia en la Fundación Juan March (www.march.es y también en Facebook) un “Aula Abierta” sobre SIETE ÓPERAS Y UN RETO que, en ocho sesiones (hasta el martes 30 de noviembre), analizará este género lírico desde sus orígenes hasta nuestros días, siguiendo un orden cronológico encadenado en torno a algunos de sus más señalados creadores y sus obras más significativas, y concluyendo con la vigencia del género y los retos con los que la ópera debe hacer frente.

Entre el martes 3 y el martes 30 de noviembre, Gabriel Menéndez Torrellas (en dos intervenciones), Andrés Ibáñez, Jacobo Cortines, Felipe Santos, Yvan Nommick, Luis Gago y Joan Matabosch se ocupan de óperas como Orfeo, Tristán e Isolda, Don Giovanni, El Barbero de Sevilla, Rigoletto, San Francisco de Asís, Wozzeck y los retos de la ópera actual, respectivamente, en dos sesiones, siguiendo el formato de Aula Abierta: de 18 a 19,30 horas, sesión dirigida a docentes, previa inscripción; y de 19,30 a 21 horas, con entrada libre.

*Martes 2
Gabriel Menéndez Torrellas
Orfeo y el nacimiento de la ópera entre el amor y los infiernos

*Jueves 4
Andrés Ibáñez
La ironía trágica en Don Giovanni

*Jueves 11
Jacobo Cortines
El Barbero de Sevilla: de la Literatura a la Música

*Martes 16
Felipe Santos
Los mundos de Rigoletto

*Jueves 18
Gabriel Menéndez Torrellas
Tristán e Isolda, el drama musical y el tiempo interior

*Martes 23
Yvan Nommick
San Francisco de Asís: cumbre y síntesis de la obra de Messiaen

*Jueves 25
Luis Gago
Wozzeck: el soldado suicida

*Martes 30
Joan Matabosch
Los retos de la ópera actual

Sobre el Orfeo comenta Gabriel Menéndez Torrellas, doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación y licenciado en Musicología, Filosofía e Historia del Arte: “En torno a 1600, un círculo de intelectuales dio lugar en Florencia a un género experimental: el Dramma per musica. Partiendo de estos presupuestos, el hasta entonces compositor de madrigales y música sacra Claudio Monteverdi creó en 1607 una obra con un abanico de posibilidades inaudito hasta entonces: combinación de danzas, coros, diálogos y solos, ampliación del colorido orquestal, enorme enriquecimiento de la línea vocal. Con ello el “recitar cantando” de principios de siglo se abría a un canto dramatizado de infinitas resonancias en la historia de la ópera”.

Andrés Ibáñez, escritor y crítico musical, considera que “Don Giovanni es la obra más revolucionaria de Mozart en todos los sentidos de la palabra. Si La flauta mágica es la obra más lírica e imaginativa del autor, Don Giovanni es la más terrenal y “realista”, un retrato singularmente profundo y refinado de caracteres y de relaciones humanas marcado por el signo de la ironía. Esta ironía surge del conflicto creado por Mozart entre lo que la ópera “debería decir” y lo que “dice” realmente. Es decir, el conflicto que existe entre la moral establecida de una época y la libertad moral de la obra de arte. Es en la música donde la obra encuentra su pleno sentido y donde se realiza, de una forma pocas veces igualada en la historia del género, su sentido irónico. Una ironía que se sitúa en el centro de una tremenda disolución de las formas (sociales, morales, artísticas) que conducirán al romanticismo y a la sociedad moderna”.

Escribe el poeta Jacobo Cortines, sobre El Barbero de Sevilla: “A Sevilla se la suele presentar como una ciudad universal gracias, entre otras razones, a las óperas que la eligieron como plasmación de sus argumentos: Las bodas de Fígaro, Don Juan, Fidelio, El Barbero de Sevilla, La Favorita, Carmen y un largo etcétera, ya sea como variantes de las anteriores o como creaciones originales hasta superar ampliamente el centenar de títulos. En todas estas obras Sevilla está presente con sus personajes, sus costumbres, su arquitectura y sus historias y leyendas, pero no en todas ellas se refleja la geografía física y espiritual de la ciudad con los mismos visos de verosimilitud ni con la misma intensidad”.

Felipe Santos, periodista especializado en música y teatro, se ocupa de Rigoletto: “Hace algunos meses, el escritor Claudio Magris decía en una entrevista que el problema del hombre moderno no era la felicidad, sino que corría el riesgo “de no ser capaz de desear la felicidad (…) ya no se trata de ser amado sino de algo más trágico: no ser capaz de amar”. En cierto modo, esta incapacidad moderna subyace en el fondo de esta ópera famosísima, un verdadero clásico cuando nos permite volver la vista hacia ella y reconocer entre sus versos cantados la voz de un hombre por el que no parece haber pasado el tiempo. No es difícil sentir la cercanía de unos personajes que, a pesar de su hiperbólico comportamiento teatral, nadan en el mar de nuestra cultura. Los mundos de Rigoletto es un viaje por esas esferas contrapuestas que anidan en el espíritu del hombre a través de uno de los grandes clásicos del repertorio operístico”.

El mismo Gabriel Menéndez Torrellas escribe sobre Tristán e Isolda: “Ambigüedad tonal, diversificación de una orquesta que habla y un canto declamado que narra la “vida interior” de los protagonistas son tres de los rasgos fundamentales de una de las óperas más románticas de la historia. Tras sus lecturas de Schopenhauer, el exiliado Richard Wagner emprendió la composición de una obra formalmente minimalista, en la cual la noche y su sonido son los protagonistas absolutos. Pionera junto al Anillo del Nibelungo del leit motiv y de la prosa musical, las resonancias de Tristán e Isolda en la composición operística posterior son sencillamente incalculables.”

Para Yvan Nommick, Olivier Messiaen (1908-1992), el autor de San Francisco de Asis, “es, sin ninguna duda, uno de los compositores más importantes y originales del siglo XX, y su magisterio tuvo una gran trascendencia en algunos de los mayores músicos de la segunda mitad del siglo. Uno de los aspectos más llamativos del arte de Messiaen es su universalidad. Nacido creyente, Messiaen se definía como un «músico teológico», y quiso expresar a través de los sonidos la esencia de su fe. En la esfera de lo religioso, la figura de San Francisco de Asís fue una gran fuente de inspiración para él. Esta conferencia ofrecerá una síntesis de la trayectoria y evolución compositiva de Messian, desde sus Preludios (1928-29) hasta la composición de San Francisco de Asís, obra que incorpora recursos y materiales procedentes de toda la historia de la música.”

Luis Gago, coordinador de este ciclo, editor de la Revista de Libros y director artístico del Liceo de Cámara, analiza Wozzeck: “La ópera, nacida en un tiempo y un ámbito sociológico y cultural muy concretos, hubo de encontrar el modo de adaptarse a épocas y públicos en cambio permanente. Tras recorrer un largo camino de metamorfosis durante trescientos años, se asomó por fin al siglo XX con Pelléas et Mélisande (1902) de Claude Debussy: una propuesta única y, por tanto, inimitable. Pero no sería hasta 1925 cuando el género logró adquirir plena carta de naturaleza con Wozzeck de Alban Berg, la ópera que inaugura la modernidad. Basada en un drama desnudo y sombrío de Georg Büchner, Wozzeck postula una nueva forma de entender la ópera, desligada por fin de servidumbres tonales, pero a la vez profundamente deudora de las formas clásicas (instrumentales, que no vocales)”.

Joan Matabosch, periodista especializado en ópera, teatro, música y danza y director artístico del Gran Teatro del Liceu de Barcelona, considera que “desde los años cuarenta la ópera ha sufrido (y también disfrutado) cambios radicales en prácticamente todos los aspectos que la hacen posible. Ha cambiado el estilo de las representaciones, la forma de ensayar y preparar los espectáculos, la gestión, la financiación, la organización de los teatros en modelos radicalmente diferentes entre unas áreas geográficas y otras, la contratación de los artistas, la construcción de las carreras por parte de esos mismos artistas, el “star-system”, el rol del director musical y del director de escena, el concepto mismo de espacio escénico, la relación con los modernos medios audiovisuales y la accesibilidad al género por parte de un público cada vez mayor y socialmente diverso. Y como consecuencia de todo ello ha cambiado, sobre todo, la propia ópera como forma de arte”.


Publicado por www.experpento.es

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