Último ExPERPENTO

3 nov. 2010

CONTExTOS: LUIS GARCÍA JAMBRINA El manuscrito de nieve

Literatura Image Banner 300 x 250

El autor
Luis García Jambrina (Zamora, 1960) es profesor titular de Literatura Española en la Universidad de Salamanca, doctor en Filología Hispánica y Máster en Guión de Ficción para Televisión y Cine. Actualmente trabaja como crítico literario en la sección de cultura del diario ABC. Su primera novela, El manuscrito de piedra (Alfaguara 2009), obtuvo en 2009 el Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza y fue finalista del Premio de la Crítica de Castilla y León. Además, ha publicado numerosos artículos y varios libros de ensayo sobre literatura que le han valido el Premio Fray Luis de León de Ensayo en 1999 y el Premio de Relato Breve Fundación Gaceta Regional en 2006.

Ha trabajado en antologías y ensayos sobre grandes poetas españoles (Claudio Rodríguez, Caballero Bonald, Pere Gimferrer), como La promoción poética de los 50 o De la ebriedad a la leyenda, y es autor de los libros de relatos Oposiciones a la Morgue y otros ajustes de cuentas (1995) y Muertos S. A. (2005). Sus cuentos han sido traducidos a varias lenguas y figuran en antologías tan relevantes como La realidad oculta. Cuentos fantásticos españoles del siglo XX (2008), Premio Qwerty en 2008 al mejor libro de cuentos en castellano.

El manuscrito de nieve es su segunda novela y retoma la trama de la anterior, aunque pueden leerse de forma independiente. Ambas han sido elegidas por la Fundación Ruipérez para un ambicioso proyecto de investigación sobre el uso del libro digital (www.territorioebook.com/jambrina).
La obra


Una visión inteligente, nítida y veraz de los albores renacentistas en la Salamanca universitaria de finales del siglo XV.
***

García Jambrina renueva el concepto de novela histórica con los mejores ingredientes de la literatura de aventuras, el género negro y los clásicos.

***

Absorbente desde la primera página, El manuscrito de nieve consigue que su protagonista, Fernando de Rojas, pueda codearse con los grandes héroes de la historia de la literatura española.

***


Salamanca, febrero de 1498.
«Cuando caía la noche, Salamanca se transformaba en una ciudad muy distinta. No es que sus calles se despoblaran, como ocurría en otros lugares, para dar paso al silencio y a la oscuridad. Se trataba más bien de un cambio de caras, usos y costumbres. Poco a poco, aquellos ciudadanos que las ocupaban durante el día iban siendo sustituidos por otros más habituados a moverse entre las sombras.»

Así comienza El manuscrito de nieve, presentando una ciudad que bulle de actividad donde los estudiantes conversan en las tabernas frente a una jarra de vino, los clérigos hacen los preparativos para la llegada inminente de la Pascua y los jovenzuelos, al caer la noche, callejean maquinando una nueva travesura, mientras se cruzan en cada esquina con tahúres, prostitutas y rufianes.

Una noche, al esconderse en una tinaja para huir de los alguaciles del Concejo, un muchacho llamado Lázaro de Tormes descubre el cadáver de un estudiante al que han cortado las manos. Tras haber resuelto el asesinato del catedrático de Prima de Teología fray Tomás de Santo Domingo, del príncipe don Juan y de una prostituta llamada Alicia (hechos relatados en El manuscrito de piedra) la fama como investigador de Fernando de Rojas, estudiante de Leyes, es más que notable, así que el maestrescuela del Estudio General le ha nombrado pesquisidor y debe encargarse de este nuevo caso.

En sus primeras indagaciones Fernando descubre que el cadáver pertenecía a un tahúr, un jugador de naipes profesional con fama de fullero, conocido en los garitos y las casas de tablaje de peor reputación de Salamanca. También deducirá que la causa de la muerte ha sido el envenenamiento, puesto que tiene la lengua hinchada y amoratada.

No tardará Fernando en descubrir que no se trata de un ajuste de cuentas por deudas en el juego ni de un asesinato aislado: un nuevo cadáver aparece sobre una mula, esta vez le han sacado los ojos y presenta idénticos síntomas de envenenamiento. Desde ese momento los acontecimientos se suceden con rapidez y Fernando es cada vez más consciente de que el peligro acecha, pero no consigue evitar una nueva muerte. El cuerpo aparece ahora en un aula, pero hay una diferencia: se trata de una chica que acudía a las lecciones vestida de muchacho. Este hecho deriva las pesquisas de Fernando hacia Aldonza de Monroy, nieta de María la Brava, llamada así por su fiereza en la lucha de bandos (Santo Tomé y San Martín) que en tiempos no muy lejanos había asolado Salamanca, «una época muy oscura en la que los crímenes de sangre se resolvían siempre con una venganza o una ordalía». Fernando aún no sabe que en ese truculento pasado se encuentra la clave para atrapar al criminal.

Pero cuanto más cerca está de la verdad, más peligrosa se hace su tarea y más en riesgo se encuentra su vida. Aún tendrá que enfrentarse a dos macabros descubrimientos más: un nuevo cadáver hallado en el torno de un convento con la nariz cercenada, y el cuerpo sin vida de fray Jerónimo, a quien Fernando había interrogado esa misma mañana, con la lengua arrancada.

Fernando se encuentra desolado por la culpabilidad, la impotencia y el miedo a que el asesino pueda dañar a alguno de sus seres queridos. Sin embargo, el apoyo incondicional de su amigo fray Antonio y de su nuevo protegido, Lázaro, le llevarán a descubrir, no sin espanto, que el asesino había estado desde el principio a su lado.

Con El manuscrito de nieve Luis García Jambrina da continuidad a las aventuras de Fernando de Rojas, autor de La Celestina, combinando con maestría los mejores elementos de la novela histórica y las tramas detectivescas: intriga, ironía, acción, rigor documental y talento literario.

El protagonista es un personaje cargado de honestidad y coraje, por el que el lector siente una profunda empatía desde la primera página. Conocer y vivir la Salamanca del siglo XV a través de sus ojos es una de las experiencias más entretenidas y evocadoras que puede ofrecer el panorama literario actual.

Los personajes

Fernando de Rojas: Joven estudiante de Leyes del Colegio salmantino de San Bartolomé, inquieto y valiente. Destaca por su dominio de la espada, por su profunda confianza en la justicia y por ser un hombre fiel a sus amistades. Sus grandes dotes de deducción se demostraron cuando resolvió el asesinato del catedrático fray Tomás de Santo Domingo, del príncipe don Juan y de una prostituta (El manuscrito de piedra). Esta buena fama como como investigador le vale el título de pesquisidor de la Universidad. No podrá terminar de escribir la Comedia de Calisto y Melibea ni reencontrarse con su amada Sabela hasta que no resuelva una nueva serie de asesinatos.

Fray Antonio de Zamora: Fraile dominico, gran amigo de Fernando de Rojas. Es el herbolario del convento de San Esteban y pasa gran parte de su tiempo en el huerto, investigando con plantas, semillas, venenos y todo tipo de remedios naturales entre los que se cuenta su último descubrimiento, la planta del tabaco. Su máximo deseo es acompañar a Colón en su próximo viaje a las Indias. Ayudará a Rojas en sus investigaciones aun a riesgo de poner en riesgo su propia vida.

Lázaro de Tormes: Joven muchacho hijo de una posadera, analfabeto y travieso pero muy despierto, con buena disposición para aprender y de corazón noble. Posee una inteligencia innata que Fernando detecta enseguida y lo convierte en su protegido. Su ayuda será de gran importancia para salvar la vida de Fernando y resolver el caso.

Don Pedro Suárez: Maestrescuela de la de la Universidad. Es el juez supremo del Estudio y, por lo tanto, el encargado de hacer cumplir el fuero universitario y de defender su jurisdicción. Nombra a Fernando pesquisidor, pero oculta que su verdadera intención es mantenerle vigilado lo más de cerca posible.
Fray Germán de Benavente: Fraile franciscano, jubilado y retirado de su cátedra, profundo conocedor de las ciencias ocultas y gran aficionado a la biblioteconomía. Rojas acude a él en busca de documentos que esclarezcan lo ocurrido en Salamanca durante la guerra de bandos. Juntos descubren que en el archivo de los Linajes está la clave del misterio, pero el hallazgo le costará la vida monje franciscano.

Doña Aldonza Rodríguez de Monroy: Joven de buena familia y nieta de María La Brava, del bando salmantino de Santo Tomé. Su máximo deseo es instruirse para seguir los pasos de Beatriz Galindo, profesora de las infantas en la Corte. Para ello, junto a su amiga Luisa de Medrano, acude a clase disfrazada de hombre o manda a una de sus sirvientas. Será el asesinato por error de su criada lo que alerte a Rojas sobre los verdaderos objetivos del asesino.

Publicado por www.experpento.es

No hay comentarios: