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2 nov. 2010

JUKE BOx: ”BRAHMS, EL PROGRESISTA”: UN PROGRAMA DE SCHOENBERG

Entre los miércoles 3 y 24 de noviembre, en la Fundación Juan March

”BRAHMS, EL PROGRESISTA”: UN PROGRAMA DE SCHOENBERG

Cuatro conciertos para piano; dos violines, viola y violonchelo; violín, violonchelo y piano; y canto y piano

Con el concierto que el pianista Josep Colom ofrece mañana miércoles 3 de noviembre, a las 19,30 horas, se inicia el ciclo ”BRAHMS, EL PROGRESISTA”: UN PROGRAMA DE SCHOENBERG, que ha organizado la Fundación Juan March (www.march.es, también en Facebook) para este mes de noviembre. Los mundos de Brahms y de Schoenberg no son tan antagónicos como comúnmente se cree. Este ciclo muestra la afinidad creativa de ambos compositores y la contribución que el estilo de Brahms supuso al lenguaje musical sin restricciones propio del siglo XX. Los conciertos se transmiten por Radio Clásica, de RNE.

*Esta sintonía entre Brahms y Schoenberg la presenta en el concierto que abre el ciclo el miércoles 3, el pianista Josep Colom, interpretando de forma alternada una selección de piezas de ambos compositores.
*El miércoles 10, el Cuarteto Quiroga (Aitor Hevia, violín; Cibrán Sierra, violín; Dénes Ludmány, viola; y Helena Poggio, violonchelo) interpretan Langsamer Satz, de Anton Webern y sendos cuartetos de cuerda de Johannes Brahms y Arnold Schoenberg.
*El miércoles 17 actúa el Trío Kandinsky (Corrado Bolsi, violín; Amparo Lacruz, violonchelo; y Emili Brugalla, piano) con un programa integrado por dos tríos de Alexander von Zemlinsky y de Brahms (este segundo con piano) y Verklärte Nacht Op. 4 (en arreglo para trío de E. Steurmann), de Schoenberg.
*Se cierra el ciclo, el miércoles 24 con un concierto de canciones de Schoenberg, Brahms, Zemlinsky, Gustav Mahler, Alban Berg y Hans Pfitzner, a cargo del barítono Steven Scheschareg y Margit Haider-Dechant al piano.

SCHOENBERG ¿CONTINUADOR DE BRAHMS?

Cuando, a comienzos de 1933, Arnold Schoenberg recibía el encargo de dictar una conferencia en la radio, respondía a la invitación con estas reveladoras palabras: “¿Estaría interesado en una charla sobre Brahms? Aquí creo que probablemente tendría algo que contar que sólo yo puedo decir. Aunque mis estrictos contemporáneos y otros mayores que yo también vivieron en la época de Brahms, ellos no son ‘modernos’”. Este programa radiofónico fue el germen de Brahms, el progresista, el trascendental ensayo que Schoenberg publicaría años después reivindicando, para perplejidad de sus seguidores vanguardistas, la modernidad del estilo brahmsiano. Desde los albores del siglo XX, se había instaurado una imagen de Brahms como compositor de buena técnica pero de espíritu conservador. Su aportación limitada -pensaban algunos críticos- a los géneros camerístico, lied y sinfónico contrastaba con la grandeza del drama musical y el poema sinfónico encarnados por Wagner y Liszt.

A través de varios escritos, Schoenberg mantuvo viva durante toda su carrera la defensa de Brahms. Pese a la disparidad de sus lenguajes musicales, ambos compositores compartieron una fidelidad a la esencia de la música de cámara y algunas técnicas compositivas: la “variación desarrollada” y la “prosa musical”, según la terminología schoenbergiana. Esto es, un discurso musical basado en la continua variación de motivos, sin un patrón fijo de repetición, hasta construir temas, secciones o incluso obras enteras. Estos procedimientos, en opinión de Schoenberg, allanaron el camino para un “lenguaje musical sin restricciones” propio del siglo xx.

A través de cuatro conciertos, la interpretación combinada de obras del último Brahms con las del primer Schoenberg -compuestas aproximadamente entre 1870 y 1920- permitirá constatar la afinidad creativa de ambos compositores. El Cuarteto Op 51 nº 2 de Brahms dejó su huella evidente en el juvenil Cuarteto en Re Mayor de Schoenberg, mientras que las Drei Klavierstücke de este último, compuestas en 1894 con Brahms aún vivo, son una respuesta tácita a sus Drei Intermezzi Op. 117. La elección que Schoenberg hiciera de una peculiar formación tan brahmsiana como el sexteto de cuerda para la versión original de Verklärte Nacht Op. 4 no puede más que interpretarse como otra muestra de influencia y reconocimiento hacia su predecesor. En definitiva, el ciclo mostrará que Schoenberg puede tenerse como continuador de Brahms, aunque ideara un lenguaje compositivo tan radicalmente distinto como el dodecafonismo.

“La atracción que Schoenberg siente por la música de Brahms –sostiene Luis Suñén, escritor, crítico musical, director de la revista Scherzo y autor de la Introducción y notas al programa del ciclo- resulta ser una mezcla de admiración, comunión espiritual, reconocimiento no ya de un magisterio –difícil si no hay relación entre maestro y discípulo– sino de una pura maestría reconocida por otro genio de la factura formal. Hay un componente moral, el aprovechamiento de una lección frente al arte y la vida que el mayor –un Brahms solitario, como una suerte de peñasco que resistiera todas las tormentas– ofrece al más joven desde la última vuelta del camino vital pero también desde algunas de sus obras tempranas. Probablemente no intuía Schoenberg cuando emprendió este camino de admiración lo que sí vio en 1933 cuando dio su famosa conferencia, es decir, que su camino revolucionario nacía de ahí y él tendría la honradez de reconocerlo mientras acuñaba alguna explicación –la variación progresiva, la prosa musical- para lo que, a partir de esa revelación, ya no sería lo mismo.”

Publicado por www.experpento.es

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