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18 jul. 2011

ExPRESARTE: Reordenación colecciones Museo del Prado

El Museo del Prado ha presentado uno de los hitos más importantes de su plan de reordenación de Colecciones con la reapertura de su Galería central, el espacio más emblemático del Museo, y las salas adyacentes de pintura española y flamenca de la primera planta. De esta manera, el visitante se encontrará con importantes cambios en cuanto a la disposición de las colecciones y queda así articulado el nuevo discurso expositivo de la Colección en las dos plantas principales del Museo, con Velázquez en el centro de las dos grandes tradiciones pictóricas europeas, la italiana y la flamenca.


Con la reapertura de la Galería Central de su planta principal
El Prado completa el intenso diálogo de Velázquez con los grandes maestros que articula su nuevo discurso expositivo

- El Museo del Prado ha presentado hoy uno de los hitos más importantes de su plan de reordenación de colecciones “La Colección. La otra ampliación”, la reapertura de la Galería Central de su planta principal, una vez concluida su remodelación y con importantes cambios en cuanto a la disposición de las colecciones que se presentan en la misma.
- Con la culminación de esta etapa del Plan de Colecciones 2009-2012, puesta en marcha tras la renovación y reordenación prácticamente completa de la planta baja, queda ya articulado el nuevo discurso expositivo de la Colección en las dos plantas principales del Museo, con Velázquez en el centro de las dos grandes tradiciones pictóricas europeas, la italiana y la flamenca.
- A día de hoy, el avance de este proyecto ha supuesto la recuperación de 25 nuevas salas para uso expositivo, quedando por recuperar 11 más en la segunda planta hasta la finalización del mismo. Gracias a la incorporación de salas realizada hasta la fecha, la colección permanente del Museo se ha incrementado ya en más de 300 obras.
- La ‘nueva’ Galería Central, el espacio más emblemático del Museo, se reabre al público ofreciendo el que posiblemente sea el más extraordinario recorrido de la pintura europea, desde Tiziano a Velázquez y desde Rubens a Goya.

Madrid, 18 de julio de 2011.- A un año y medio de la fecha prevista para la terminación definitiva del proyecto de reordenación de colecciones del Museo del Prado, la remodelación y reordenación de obras en su gran Galería Central, iniciada a finales del año pasado, constituye uno de los hitos más complejos y destacados del mismo. Los primeros tramos de este amplio y luminoso eje del edificio Villanueva acogen ahora obras de gran formato que muestran la distinguida tradición pictórica con raíz en los maestros venecianos - Tiziano, Tintoretto y Veronés -, que tan gran influencia tuvieron sobre el desarrollo del arte europeo, y especialmente sobre la obra de Annibale Carracci, Diego Velázquez, Rubens y Van Dyck, con los que la actual presentación sitúa en estrecho diálogo. Esta historia de conexiones, influencias, admiraciones y rivalidades entre artistas a través de más de un siglo es lo que narran ahora los elegantes y airosos espacios de la noble galería de Juan de Villanueva.
La culminación de esta decisiva fase concluye un largo proceso que ha afectado también a la práctica totalidad de la planta principal del Museo, cuyo recorrido cronológico comienza con la presentación de las colecciones del siglo XVI, con la figura capital de Tiziano, culminando a finales del siglo XVIII, con Goya. La nueva ordenación permite establecer una relación de continuidad entre las dos grandes tradiciones modernas europeas representadas en el Prado -la italiana y la flamenca- y la pintura española, con la figura de Diego Velázquez en el centro. Por primera vez, en un doble recorrido longitudinal y transversal por esta planta, el espectador puede reconocer la influencia de los grandes maestros, como Tiziano o Rubens -ahora en la Galería Central- sobre los españoles, desde El Greco hasta Goya.

Por su parte, en el ala norte de las salas que flanquean la galería, Ribera y la particular versión española del naturalismo -con Maíno, Zurbarán y el primer Velázquez- se conectan con la pintura barroca italiana del Museo. En la sur, tras Velázquez y en paralelo a los mayores ejemplos de Rubens y la tradición flamenca moderna, se presenta la obra de los maestros españoles de la segunda mitad del siglo, con Murillo, Cano o Carreño de Miranda como principales protagonistas.

Finalmente, y no ajeno a este doble contexto español y europeo, se muestra a Goya junto a la obra de los pintores que trabajaron para la nueva dinastía borbónica en el siglo XVIII, como Mengs o los Tiépolo.

Por otra parte, las grandes salas consagradas al retrato de corte funcionan como rótula de esta nueva disposición de las colecciones en la planta principal del edificio de Villanueva. Frente a la sala de las Meninas, en la que se reúnen los principales retratos de Velázquez, se han instalado los tres grandes retratos de Tiziano de los primeros Hasgburgos, Carlos V y Felipe II, presididos por una de las obras más célebres de la colección del Museo, Carlos , a caballo, en Mülhberg. Y, en el ala meridional, la sala dedicada al retrato de corte de los primeros Borbones, presidida por el monumental retrato de La familia de Felipe V de Van Loo, tiene su contrapunto con la rotonda en la que se presentan los retratos reales de Goya, presididos por La familia de Carlos IV.

Los conservadores que han dirigido la reordenación de las distintas colecciones ubicadas en esta planta, bajo la supervisión de Gabriele Finaldi, director adjunto de Conservación e Investigación del Museo, han sido: Miguel Falomir, jefe de Departamento de Pintura Italiana hasta 1700; Leticia Ruiz, jefe de departamento de Pintura Española del siglo XVI y primer tercio del siglo XVII; Javier Portús, jefe de Conservación de Pintura Española hasta 1700; y Alejandro Vergara, jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte.

La Galería Central
La Galería Central acoge ahora 59 obras, casi todas de gran formato -como requiere este amplio espacio arquitectónico bañado con luz natural-, que constituyen la columna vertebral de la nueva presentación de las colecciones.

Una vez traspasado el umbral de la sala 24, antesala de la galería desde la Rotonda de Goya, se presenta la pintura veneciana del siglo XVI, empezando por los retratos reales de los Austrias Felipe II e Isabel de Portugal de Tiziano y su gran composición religiosa devocional, La Gloria, encargada por Carlos V, que incluye retratos de la familia imperial y un autorretrato del propio artista (sala 24). Ya en el primer tramo de la galería (salas 25-26) se continúa con obras maestras de la pintura veneciana, como los Entierros de Cristo de Tiziano, el gran Lavatorio de Tintoretto, o el Venus y Adonis de Paolo Veronese. Seguidamente, se pueden contemplar algunas de las piezas maestras de los artistas italianos del siglo XVII, como Venus, Adonis y Cupido de Annibale Carraci, Moisés salvado de las aguas de Orazio Gentileschi o La Virgen de la silla de Guido Reni.

En el centro de la galería (sala 27) se encuentra el corazón del Museo, desde el que Velázquez entronca con la tradición veneciana (dispuesta en los primeros tramos de la galería) y con las obras de Rubens (en los últimos). La nueva ordenación ofrece tal vez aquí uno de sus más llamativos resultados, con el encuentro visual de Las meninas y los demás retratos reales de Velázquez, en la sala 12, con el principal retrato de Tiziano en el Prado, el de Carlos V en la batalla de Mühlberg, y los retratos de Carlos V con un perro y Felipe II, que evidencian la deuda velazqueña con el retratista veneciano.
Tras la pintura veneciana de las dos primeras salas de la galería (salas 25 y 26), especialmente favorecida por la entrada de luz natural que proporciona este espacio, y el magnífico trío de Tiziano citado (sala 27), la parte final de la misma (salas 28 y 29) muestra la pintura flamenca del siglo XVII, con 31 pinturas de Rubens, desde los pequeños bocetos para la decoración de la Torre de la Parada -de pocos centímetros y expuestos en vitrina-, hasta su mayor composición en el Prado, La Adoración de los Reyes Magos, de casi cuatro metros de largo, y, por supuesto, su obra más célebre, la gran pintura sobre tabla de Las tres Gracias. La única excepción en cuanto a obras de Rubens en este espacio, la constituye la Coronación de espinas de Van Dyck.

Al margen de las novedades descritas respecto a la nueva disposición de la colección de pinturas que acogen ahora estas salas, el recorrido por la Galería se continúa complementando con las esculturas tradicionalmente visibles en la misma y con el Tablero de mesa de Felipe II y la Mesa de don Rodrigo Calderón sobre los leones de bronce adquiridos por Velázquez en su segundo viaje a Italia para la decoración del Alcázar.

Mejoras arquitectónicas
Por otra parte, la intervención en este gran espacio, que ha contado con el asesoramiento de Rafael Moneo, ha permitido el rescate de varios elementos arquitectónicos perdidos en remodelaciones del pasado. Se ha descubierto, en el tramo norte, la ventana dieciochesca que abre al patio de la planta baja y que permanecía tapada desde hace años, permitiendo así una nueva aportación de luz natural a este espacio expositivo. Se ha recuperado la puerta que daba a la llamada Galería Jónica (pendiente de renovar en 2012 y en la se expondrán esculturas) que había sido demolida ocultándose su vano, y se ha eliminado el cierre sobre la gran puerta que da paso a la Rotonda de Goya, lo que permite la visualización de los grandes capiteles jónicos de Villanueva desde la Galería Central. En el otro extremo de la Galería se han recuperado las puertas originales que dan a los pasillos (que se abrirán próximamente) y que comunican las salas de Goya y pintura europea del siglo XVIII.

Otros diálogos
Entre otras claves de particular interés para poder apreciar el discurso expositivo que ha guiado esta nueva ordenación de colecciones en la primera planta del Museo, se pueden destacar dos interesantes encuentros: el de Adán y Eva de Tiziano con la versión realizada por Rubens, que se presenta en la parte de la Galería Central dedicada a la pintura veneciana, y el de la copia de Rubens del Rapto de Europa de Tiziano (cuyo original se encuentra ahora en Boston) con Las Hilanderas de Velázquez, obra que incluye su particular homenaje al cuadro de Tiziano al representarlo en el tapiz hecho por Aracne en competición con la diosa Minerva, expuestos ahora en una misma sala (sala 15a).

Otra de las visiones que posiblemente causen más impacto al visitante podría ser la que proporciona la encrucijada de vistas que se producen en el tramo central de la Galería (sala 27), con la perspectiva de tres de los retratos más importantes de la historia de la pintura: Carlos V en la batalla de Mühlberg, de Tiziano, situado justamente en este tramo; Las meninas de Velázquez, mirando de frente a esta obra desde su sala (sala 12); y La Familia de Carlos IV de Goya, que se puede apreciar a distancia en la sala que conecta con el tramo final de la Galería (sala 32).

En cuanto a la pintura italiana que ocupa el primer y segundo tramo de la Galería Central (salas 25 y 26), podría destacarse también el enfrentamiento de dos extraordinarios cuadros de Venus y Adonis: el de Paolo Veronese, de hacia 1580, y el de Annibale Carracci, pintado apenas diez años después, en su momento más “veneciano”.

Respecto a la escuela española que se distribuye en las salas adyacentes a la Galería, cabe citar la proximidad que permite el diálogo, aunque en salas distintas, entre las dos principales representaciones de la Trinidad del Museo del Prado, la del Greco, pintada en Toledo en 1577-79, y la de Ribera, realizada en Nápoles en la década de 1630.

“La Colección. La Otra Ampliación”. Avances 2009-2011
En 2009, recién inaugurada la ampliación de Jerónimos, el Museo dio inicio a un programa de recuperación de espacios en el edificio Villanueva con el triple objetivo de reordenar las colecciones, mejorar su exhibición y mostrar un mayor número de obras. El proceso se inició en la planta baja, con la incorporación de las colecciones del siglo XIX (octubre 2009), prosiguiendo después con las nuevas salas dedicadas a las colecciones medievales y renacentistas españolas, en cuya intervención se incluyó también la reforma y nueva disposición de la sala de Pintura Románica (marzo 2010). A continuación, comenzó la reordenación de las colecciones en la planta primera del Museo, cuyo primer avance fue la nueva disposición de las salas de Velázquez (junio 2010), continuando con las del Greco, Ribera y Zurbarán hasta completar las etapas de este año con las salas de Murillo, la sala de Pintura Flamenca (sala 16B), las salas venecianas y la Galería Central, que se reabre ahora.

El recorrido ideal


Gabriele Finaldi, Director Adjunto de Conservación e Investigación del Museo, explica en las siguientes líneas cuál sería el recorrido ideal que podría realizar el público del Museo, finalizada ya en lo sustancial la reordenación de colecciones en las dos plantas principales


Cada visitante visita el Museo como más le interesa, dejándose guiar por el placer del descubrimiento, buscando las obras que quiere ver, o siguiendo las pautas que proponen los itinerarios de las audioguías. La reordenación de las colecciones iniciada en 2009 presupone un recorrido ideal por el Prado en sentido esencialmente cronológico. La visita se realiza en la forma de un bucle, empezando en el centro del Edificio Villanueva, en la sala dedicada a las Musas – las diosas inspiradoras del arte y por tanto las míticas protectoras del Museo- en la planta baja, dirigiéndose a continuación hacia el norte del edificio, a las colecciones medievales y renacentistas, flamencas, italianas y españolas. Desde la Rotonda de Goya baja se accede a la primera planta, a la Rotonda de Goya alta, dominada por el Carlos V y la Furia, efigie broncea de uno de los fundadores de la colección real, y ahí comienza el recorrido que lleva desde la pintura veneciana del siglo XVI , al siglo XVII, italiano, francés, flamenco y español, protagonizada esta último por la figura de Velázquez, y terminando con el siglo XVIII europeo y la obra de Goya en torno a 1800. La Galería Central permite entender perfectamente este desarrollo ya que empieza con Tiziano, en el centro entronca con la gran Sala Velázquez (Sala 12) y, pasando por los grandes cuadros de Rubens, deja ver al final de la perspectiva la Familia de Carlos IV de Goya.


La renovación de las salas y la reordenación de las colecciones ha permitido una relación mas natural entre los conjuntos de pinturas, escuelas y autores, un mejor aprovechamiento de las características de los espacios (más grandes o más pequeños, mas abiertos o cerrados, las secuencias de las salas, luz natural o artificial), y una mejora sensible en la información que se propone al visitante (textos de sala y cartelas, en español e inglés). Se han buscado perspectivas visuales interesantes, y yuxtaposiciones ricas en significado histórico y estético. Teniendo en cuenta que hay tres bloques de salas que flanquean en sentido longitudinal la Galería Central, se han agrupado los conjuntos con idea de subrayar las relaciones entre ellos. El Greco ocupa la primera secuencia de salas, flanqueando la Galería Central, permitiendo una relación visual con Tiziano, pintor del que el cretense se consideraba discípulo; a continuación vienen las salas de José de Ribera, que entroncan en sentido longitudinal con las galerías dedicadas a la pintura italiana del siglo XVII en un extremo, y en el otro con Velázquez; y por último, en relación con Ribera y con Velázquez, la suite de salas que contienen desde Maíno a Zurbarán, pasando por una sala dedicada al Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro, que constituye una especie de antología de la pintura española de la década de 1630, dominada por la Rendición de Breda. Velázquez ocupa la zona central de la planta principal, con seis salas organizadas temática y cronológicamente, desde las obras sevillanas al viaje Italia, los retratos de corte, la pintura religiosa, y la mitología.


En las salas que flanquean la Galería Central en la parte sur del edificio, donde están expuestos los grandes formatos de Rubens y Van Dyck, el visitante se encuentra con la gran Sala 16B en la que se reúnen obras de pintores flamencos del siglo XVII, junto con la Judith de Rembrandt; a continuación las salas de Murillo, un artista fuertemente influido por la pintura flamenca, que entroncan en sentido longitudinal con las salas finales de Velázquez. El último grupo de salas (pendiente de renovación en 2012) está dedicado a los pintores madrileños del pleno barroco (Carreño, Rizi y Coello).


El recorrido ideal lleva hasta el bloque sur del Edificio Villanueva, donde se expone la pintura Europea del siglo XVIII, incluyendo una sala temática del Retrato borbónico (inaugurada en abril 2009) cuyo eje es la Familia de Felipe V de Louis Michel van Loo. La colección de pinturas de Francisco de Goya, de quien el Museo del Prado conserva el conjunto de obras más rico y variado existente, se organiza en las tres plantas del bloque sur: en la planta segunda, los cartones para tapices junto con las primeras obras del maestro; en la planta principal, las obras hasta aproximadamente 1800, incluyendo las Majas; y, en la planta baja, las obras de Goya del siglo XIX (Dos y Tres de Mayo, y las Pinturas Negras). El recorrido ideal, completando el bucle, termina con las colecciones de pintura y escultura del siglo XIX desde el neoclasicismo al fin de siglo, en la planta baja, y lleva el visitante de vuelta a la Sala de las Musas.


Gabriele Finaldi



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