Último ExPERPENTO

7 feb. 2012

ExCENA: 18 y 25 de Febrero: La Gran Zenobia, de Pedro Calderón de la Barca en el Teatro Galo Real

Aureliano es proclamado emperador de Roma tras la violenta muerte de Quintilio. Éste ha dejado al imperio en una situación inestable y el nuevo emperador recibe el nom- bramiento no exento de dudas, miedos y funestos presagios.




Tras recibir por Decio, un general que ha sido derrotado por Zenobia, reina de Palmira, la noticia de que este imperio pujante se niega a pagar tributo a Roma, humilla al general por ser derrotado por una mujer y decide atacar a Zenobia para arrasar Palmira.
Mientras, en Palmira, el ascenso de Zenobia, debido a la larga enfermedad y posterior fallecimiento de su esposo, el rey Abdenato, deja descontento a Libio, pariente de este y siguiente en la línea sucesoria. El general romano Decio, enamorado de Zenobia y buscando vengarse por la humillación de Aureliano revelará a esta las intenciones de ataque del emperador.
Comenzadas las hostilidades y con una clara ventaja para la reina Zenobia, Libio, decidido a recuperar el trono de Palmira, por muchos que sean los logros de Zenobia y sus victorias frente al invasor romano, la entregará a Aureliano.
Los giros de la fortuna, las traiciones constantes y los abusos de los poderosos, precipitarán el desenlace de los acontecimientos en un sangriento final.

LA ADAPTACIÓN
Como ya es característica en Teatro Galo Real nuestra mayor preocupación es la manera de presentar un texto clásico al público actual y especialmente al público menos especializado y más joven. Nuestro sello es la sencillez y cercanía pero también la fidelidad a la esencia del juego escénico del teatro barroco.
La adaptación del original de Calderón ha consistido en una reducción de los personajes sin que por ello se vean alteradas o reducidas las líneas temáticas del original. En este caso a diferencia de otras adaptaciones acometidas por la compañía ha sido relativamente fácil ya que en el original no hay una gran cantidad de personajes, tan solo ocho principales al margen de soldados, mensajeros y criados. En nuestra versión se han visto eliminados solo dos, entre ellos Persio, “el donaire”, ya que ni aportaba nada a la trama ni eran especialmente brillantes sus intervenciones. No obstante y a pesar de esta supresión, tanto por las escenas en si como por la dirección de ellas, hemos cuidado que la comicidad y el humor no estuvieran exentos en el montaje.
Agilizamos el diálogo evitando las redundancias innecesarias y trasladamos algunos conceptos obsoletos a términos similares, pero más claros. Somos escrupulosamente fieles a la métrica del verso y su acentuación y seguimos con nuestra investigación de cómo acometer el verso a la hora de interpretarlo para darle más vida y afrontarlo con espontaneidad y sencillez.

EL MONTAJE
Nos encontramos con una obra ambigua y extraordinaria. La tragedia, los grandes parlamentos y hondas reflexiones se mezclan con la ligereza y la frescura de ciertas intervenciones o situaciones marcadamente cómicas. No podemos más que especular acerca de por qué Calderón se sintió atraído por estos personajes y entendemos que en su origen las simpatías del autor se decantaban hacia la protagonista y su causa. Es nuestra intención ahondar un poco más allá de lo aparente y cuestionarnos los roles y arquetipos, pero partiendo de ellos mismos.
Principalmente destaca la reina Zenobia, a la que ya en el título de la obra se muestra la vehemente admiración que produce. Asistimos a la caída en desgracia de este ser extraordinario y virtuoso, pero al mismo tiempo no se nos presenta con la lejanía de un héroe mitológico, es tremendamente humana y contradictoria. En su ingenuidad amorosa y su falta de recelo para quienes son sus aparentes aliados encontramos el contrapunto a sus grandes dotes.

No menos contradictorios son el resto de los personajes que participan en la trama: el angustiado emperador Aureliano no acaba de resolver su problema por el deseo de poder y el miedo que le produce el mismo, entre su debilidad y su salvajismo; el general Decio se debate entre la traición y la lealtad, la justicia y la tiranía. Libio es otro traidor pero con causa, pues Zenobia accede a un trono que le pertenecía a él en justicia, su redención es uno de los clímax de la obra e Irene, su fiel secuaz, es tan devota amante como letal asesina.

Eros y Tánatos deambulan por la obra a ambos bandos y entrambos. Abdenato y Zeno- bia, Decio y Zenobia, Aureliano y Zenobia, Astrea y Aureliano, Libio e Irene; sus relaciones amorosas son oscuras, represivas e incluso perversas por parte de cada uno de esos binomios.Este choque de dos culturas y dos líderes, que parten de la rebelión del dominado contra el dominante, nos permite también investigar y cuestionarnos las fuerzas que convergen en una dialéctica de voluntades, los mecanismos que mueven el enfrentamiento y las oposi- ciones que se generan internamente en los bandos. La traición o heroicidad es solo una cuestión del enfoque que se le otorgue y evitaremos caer en maniqueísmos que la corrección política y una visión diacrónica pudieran producir.

La fascinación que produce Zenobia como mujer y el miedo que provoca en los hombres a ser dominados, suprimidos, abandonados o rechazados empujará a Aureliano, Libio y Decio a intentar conquistarla y someterla.

Nuestra intención es explorar estas cuestiones con este magnífico texto, en un momento como el que nos encontramos de tanta agitación política y social, con nuestras mejores herramientas, la sencillez expositive y escénica.
El vestuario contemporáneo tiene dos tendencies claras para cada uno de los bandos: La decadencia barroca de Roma, el poder dominante frente a la sensualidad práctica y sobria de la fuerza rebelde y emergente de Palmira.
Las escenas del cautiverio de Zenobia por parte de Aureliano permiten jugar con una atmósfera estilizada y enfermiza.
Fieles a nuestra línea de escenografía functional y minimalista en esta occasion hemos optado por un simple baúl. Dicho baúl ya nos acompañó en su momento en uno de nuestros primeros montajes El mercader de Venecia, y es el baúl de la compañía. Con el conseguimos un juego de volúmenes escénicos y nos permite desarrollar un discurso desde el distanciamiento, que ya iniciamos con el anterior montaje de Las mocedades del Cid. Pretendemos que en todo momento el espectador observe al actor desempeñar su papel desde el juego escénico y no desde la realidad naturalista. Los actors acuden al baúl para coger o guardar el atrezzo, lo trasladan, se esconden, suben y transforman desde un trono a una cueva, montaña o mazmorra.
Tal vez el elemento de atrezzo más significativo y clave para nuesra vision de la obra sera el libro Historia de Occidente, cuya autora es a lo largo de la obra la misma Zenobia, en el que narra su propia historia y al que todos intentarán destruir para silenciar su recuerdo.

http://www.nudoteatro.com/
http://teatrogaloreal.blogspot.com/p/presentacion.html


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