Último ExPERPENTO

3 sept. 2012

CONTExTOS: "La tormenta financiera", de George Soros. El hombre que anticipó la crisis ofrece un paquete de soluciones valientes para salir de ella.

George Soros (Budapest, 1930) es presidente del Soros Fund Management, y fundador de una red global de fundaciones dedicadas al apoyo de las sociedades abiertas. Residente en Estados Unidos desde su juventud, con una larga carrera como analista financiero e inversor a sus espaldas, es autor de varios libros de éxito, incluidos El nuevo paradigma de los mercados financieros para entender la crisis actual, La crisis del capitalismo global, La burbuja de la supremacía norteamericana, Underwriting Democracy y The Age of Fallibility.


«El axioma económico de que la oferta y la demanda regulan los precios es sólo el punto de partida para entender los mercados financieros. En ciclos como el actual, la teoría de manual no es que sea ligeramente inexacta, es que es completamente errónea. Esta es la principal línea de razonamiento de Soros en este libro fascinante.» The Times

«No hay que estar de acuerdo con cada uno de los argumentos de Soros para creerse su prescripción. Responder a la burbuja inmobiliaria no es suficiente en esta crisis: es el largo proceso de expansión crediticia lo que debe empezar a ponerse bajo control.» SEBASTIAN MALLABY, The Washington Post


La obra
Por qué los mercados sólo pueden sobrevivir con reglas


Cuando Thatcher y Reagan dejaron de tener razón
La tormenta financiera es un ensayo en tiempo real –compuesto por distintos artículos publicados en la prensa especializada anglosajona, como el Financial Times- sobre la crisis de Estados Unidos y Europa, las respuestas equivocadas de los gobiernos y el futuro que nos espera a todos. En él, Soros realiza una suerte de enmienda a la totalidad a las tesis del thatcherismo apoyadas por Reagan, según las cuales el mercado se regula solo, sin intervención del Estado. La historia de la superburbuja que nos ha reventado en la cara arrancó en 1980 y no hace apenas unos años, como aseguran muchos expertos.

Soros, uno de los genios financieros más indiscutibles de las últimas décadas, un liberal convencido y militante, sostiene sin embargo que la supresión de las normas y los sistemas de control sobre el mercado, en lugar de mejorar la competencia, han provocado el descontrol y el fraude, lo que, unido al gasto manirroto de los países, ha generado una deuda tóxica que está en el origen de la crisis.

Este libro defiende que los Estados deben olvidarse de medidas paliativas como el plan de rescate, las bajadas de interés o la garantía de los depósitos, que no han parado la crisis, y que deben, además, asumir que los mercados no son capaces de autocorregirse. En definitiva, apoya la necesidad de intervención del Estado para marcar las reglas del juego, porque sin reglas, afirma Soros, no hay liberalismo.

El mercado como credo: un sistema con taras
«En 1980, cuando Ronald Reagan fue elegido presidente de Estados Unidos y Margaret Thatcher era la primera ministra del Reino Unido, el fundamentalismo de mercado se convirtió en el credo dominante del mundo. Los fundamentalistas de mercado creen que los mercados financieros asegurarían el reparto óptimo de recursos siempre que los gobiernos dejaran de entrometerse con ellos.»

«En los ochenta, consiguieron guiar la política de Estados Unidos y el Reino Unido. Estos países se embarcaron en la desregulación y la globalización de los mercados financieros. La iniciativa se propagó como un virus.»


«Por desgracia, el principio básico del fundamentalismo de mercado está equivocado: los mercados financieros, dejados a su aire, no tienden necesariamente hacia el equilibrio: son igualmente propensos a producir burbujas. La historia demuestra que, desde su nacimiento, los mercados financieros siempre han generado crisis económicas. Toda crisis ha provocado una respuesta de las autoridades. Así se han desarrollado los mercados financieros, de la mano de la banca central y la regulación de los mercados.»

La primera gran intervención y el origen del fin
«La primera crisis bancaria internacional de la superburbuja ocurrió en 1982, cuando el crédito prorrogado a países soberanos en el período inflacionario de los setenta se volvió insostenible y se derrumbó. Las autoridades monetarias internacionales se coaligaron, utilizaron su influencia para persuadir a los bancos de refinanciar sus préstamos, y prestaron suficiente dinero para que los países insolventes pagaran los intereses. El sistema bancario se salvó y los países muy endeudados fueron sometidos a una severa disciplina.»

«El siguiente episodio grave fue la burbuja de alta tecnología que estalló en 2000. Fue diferente de las otras burbujas porque estaba alimentada por la sobrevaloración de las acciones, en lugar de la prórroga precaria del crédito y el apalancamiento. Sin embargo, cuando la burbuja estalló, la Reserva Federal bajó los tipos de interés, al final hasta un 1 por ciento, con el fin de atajar una recesión. Alan Greenspan mantuvo los tipos de interés demasiado bajos durante demasiado tiempo. Esto dio lugar a un auge de la vivienda que alcanzó su cumbre en 2006, causó una crisis económica en agosto de 2007 y terminó en el crac de 2008.»

«[...] el crac de 2008 transportaba las semillas de la crisis económica actual. Las autoridades se enzarzaron en una delicada maniobra de dos fases. Cuando un coche está patinando, el conductor ha de girar el volante en la dirección del patinazo para impedir que vuelque, y sólo cuando ha recuperado el control puede corregir la dirección del coche; de manera que las autoridades sólo podían corregir el uso excesivo de crédito y apalancamiento inundando el mercado con el crédito del Estado, tanto en forma de avales como con la emisión de deuda soberana.»

«A la larga, el crédito del Estado que rescató el sistema financiero en 2008 también cayó bajo sospecha. El euro se convirtió en el epicentro de la crisis actual debido a los defectos inherentes a su construcción. Los diseñadores del euro conocían algunas de estas imperfecciones, y otras sólo afloraron a la superficie durante el curso de la crisis.»

«El sistema financiero está plagado de dogmas falsos, malentendidos e ideas equivocadas.»

«Como las burbujas aportan inestabilidad a los mercados financieros, la historia de los mercados ha estado puntuada por crisis financieras. Así se desarrollaron la banca central y las regulaciones financieras, al compás de los mercados. Por lo tanto, no sólo ocurre que una mano invisible guía a los mercados, sino que están sujetos a la visible mano de la política.»

«La crisis se halla todavía en pleno apogeo, y el desenlace es aún inseguro.»


2008: ¿La peor crisis del mercado en setenta años?
Citas extraídas de artículos escritos en 2008, cuando en Estados Unidos se desató la crisis de las hipotecas crediticias tras el colapso en septiembre de ese año de Lehman Brothers. Barack Obama ganaba las elecciones en noviembre.

«La actual crisis financiera se precipitó por culpa de una burbuja creada en el mercado de la vivienda estadounidense. En algunos aspectos, se parece a otras crisis que han tenido lugar desde el final de la segunda guerra mundial a intervalos que oscilan entre cuatro y diez años. Sin embargo, existe una profunda diferencia: la actual crisis marca el final de una era de crecimiento del crédito basada en el dólar como moneda de reserva internacional. Las crisis periódicas formaban parte de un proceso de auge y caída más largo. La actual es la culminación de un superbum que ha durado más de sesenta años.»

«El sistema tuvo tanto éxito que la gente llegó a creer en lo que el ex presidente de Estados Unidos Ronald Reagan llamaba la magia del mercado y yo llamo fundamentalismo de mercado. Los fundamentalistas creen que los mercados tienden al equilibrio, y que se presta un mejor servicio al interés común permitiendo que los participantes persigan sus propios intereses.»

«La globalización permitió que Estados Unidos absorbiera los ahorros del resto del mundo y consumiera más de lo que producía. El déficit en cuenta corriente de Estados Unidos alcanzó el 6,2 por ciento del producto nacional bruto en 2006. Los mercados financieros animaban a los consumidores a solicitar préstamos a base de introducir más instrumentos sofisticados y plazos más generosos. Las autoridades colaboraban e instigaban el proceso interviniendo cada vez que el sistema financiero global corría peligro. Desde 1980, las regulaciones se han ido relajando progresivamente, hasta que en la práctica han desaparecido.»

«Fue una asombrosa abdicación de responsabilidad. Todo lo que podía ir mal fue mal. [...] Eso consiguió que fuera la crisis más grave desde la segunda guerra mundial.»

«El peligro consiste en que las tensiones políticas resultantes, incluido el proteccionismo estadounidense, alteren la economía global y hundan el mundo en una recesión o algo peor.»

Estados Unidos ha de liderar un rescate de las economías emergentes
«El sistema financiero global, tal como está constituido en la actualidad, se caracteriza por una perniciosa asimetría. Las autoridades financieras de los países desarrollados se hallan al mando, y harán todo lo posible por impedir el colapso del sistema. Sin embargo, están menos preocupadas por el destino de los países periféricos. Como resultado, el sistema aporta menos estabilidad y protección a esos países que a los del centro. Esta asimetría, consagrada por el derecho de veto de que goza Estados Unidos en el Fondo Monetario Internacional, explica por qué Estados Unidos ha sido capaz de acumular un creciente déficit en cuenta corriente durante el último cuarto de siglo. El llamado consenso de Washington impuso una estricta disciplina de mercado a otros países, pero Estados Unidos quedó al margen. La crisis del mercado emergente de 1997 devastó países de la periferia como Indonesia, Brasil, Corea y Rusia, pero Estados Unidos se salvó. Con posterioridad, muchos países periféricos siguieron políticas macroeconómicas inteligentes, y atrajeron de nuevo grandes afluencias de capital, y en años recientes han gozado de un rápido crecimiento económico. Después, llegó la crisis económica, que se originó en Estados Unidos. Hasta hace poco, países periféricos como Brasil seguían incólumes.»

«El FMI está discutiendo nuevas facilidades de crédito para los países periféricos, en contraste con las líneas de crédito tradicionales, que nunca se utilizaron porque las condiciones eran demasiado onerosas. Las nuevas facilidades serían sin condiciones y no estigmatizarían a los países que siguieran políticas macroeconómicas sensatas. Además, el FMI está dispuesto a extender crédito condicional a países cuya clasificación no sea tan buena. Islandia y Ucrania ya han firmado, y Hungría es el siguiente. El enfoque es correcto, pero resulta demasiado tímido y llega demasiado tarde.»

«Los bancos centrales del centro deberían abrir amplias líneas swap con los bancos centrales de países calificados periféricos, y los países con abundantes reservas de divisas extranjeras, en especial China, Japón, Abu Dabi y Arabia Saudita, deberían disponer de un fondo suplementario que pudiera distribuirse con más flexibilidad. También existe una urgente necesidad de crédito a corto y largo plazo para permitir que países con posiciones fiscales sólidas se impliquen en políticas contracíclicas keynesianas. Sólo estimulando la demanda interior podrá eliminarse el espectro de una recesión a nivel mundial.»


2009: el momento de hacer una reforma financiera

Citas extraídas de artículos escritos en 2009.

¿Cómo sacamos del apuro a los bancos?

«Tres principios deberían guiar la reforma. En primer lugar, puesto que los mercados son proclives a las burbujas, los reguladores han de aceptar la responsabilidad de impedir que las burbujas crezcan demasiado.»

«En segundo lugar, controlar las burbujas de activos no es suficiente para controlar las reservas de dinero. También hemos de controlar la disponibilidad de crédito. Esto no puede conseguirse sólo con herramientas monetarias. También hemos de utilizar controles del crédito como las exigencias de margen de garantía y los requisitos de capital mínimo. En la actualidad, suelen fijarse con independencia del humor de los mercados. Parte del trabajo de las autoridades consiste en contrarrestar estos humores. El margen de garantía y los requisitos de capital mínimo deberían adaptarse a las condiciones del mercado. Los reguladores deberían variar la proporción préstamo/valor sobre hipotecas comerciales y residenciales, con el propósito de sopesar los riesgos y anticiparse a las burbujas de bienes raíces.»

En tercer lugar, hemos de reconceptualizar el significado del riesgo de mercado. La hipótesis del mercado eficiente postula que los mercados tienden hacia el equilibrio, y las desviaciones se producen de manera aleatoria. Además, los mercados funcionan en teoría sin ninguna discontinuidad en la secuencia de precios. Bajo estas condiciones, los riesgos de mercado pueden equipararse con los riesgos que afectan a los participantes individuales en el mercado. Mientras sepan administrar los riesgos de manera adecuada, los reguladores deberían estar contentos.»

2010: la prueba del euro

Citas extraídas de artículos escritos en 2010.

«El euro fue una construcción única y desacostumbrada, cuya viabilidad ahora se está poniendo a prueba.»

«La construcción adolece de defectos evidentes. Una moneda completamente desarrollada requiere un banco central y una tesorería. No es necesario utilizar la tesorería para gravar a los ciudadanos a diario, pero ha de estar disponible en tiempos de crisis. Cuando el sistema financiero corre el peligro de hundirse, el banco central puede aportar liquidez, pero sólo una tesorería puede lidiar con los problemas de solvencia. Se trata de un hecho bien conocido que todo el mundo implicado en la creación del euro habría debido considerar.»

«La Unión Europea está petrificada en su forma actual. Lo mismo se aplica al euro. El crac de 2008 reveló el defecto en su construcción, cuando algunos miembros tuvieron que rescatar sus sistemas bancarios con independencia de los demás. La crisis de la deuda griega condujo la situación hasta un clímax. Si los países miembros son incapaces de dar los siguientes pasos, es posible que el euro se venga abajo.»

«Está claro lo que se necesita: más control intrusivo y disposiciones institucionales para ayuda condicionada. Un mercado de eurobonos bien organizado sería lo deseable. La pregunta es si se generará la política necesaria para dar esos pasos.»

«Aún más preocupante es el hecho de que Alemania no sólo está insistiendo en una estricta disciplina fiscal para los países más débiles, sino que también está reduciendo su propio déficit fiscal. Cuando todos los países están reduciendo déficits en un momento de elevado desempleo, ponen en marcha una espiral deflacionaria. Las reducciones en empleo, las recaudaciones por impuestos y las exportaciones se refuerzan mutuamente, lo cual supone que los objetivos no se alcanzarán y serán necesarias más reducciones. Y aunque se cumplan los objetivos presupuestarios, es difícil comprender cómo los países más débiles podrían recuperar su competitividad y empezar a crecer de nuevo, porque, en ausencia de una depreciación del tipo de cambios, el proceso de ajuste exigiría reducciones en precios y salarios, lo cual produciría deflación. Hasta cierto punto, un descenso continuado del valor del euro quizá mitigue la deflación. Pero, mientras no exista crecimiento, el peso relativo de la deuda continuará creciendo. Esto es cierto no sólo para la deuda nacional, sino también para los préstamos comerciales retenidos por los bancos. Esto provocará que los bancos sean más reacios a prestar, lo cual agravará las presiones bajistas.»

«Entretanto, la xenofobia y el extremismo político ya están al alza en países como Bélgica, Holanda e Italia. En el peor de los casos, esas tendencias políticas podrían socavar la democracia y paralizar, o incluso destruir, la Unión Europea. Si eso sucediera, Alemania tendría que cargar con una parte importante de la responsabilidad, porque, al ser el país más fuerte y solvente, lleva la voz cantante. Al insistir en políticas procíclicas, Alemania está poniendo en peligro a la Unión Europea. Soy consciente de que es una acusación grave, pero temo que está justificada.»

«Los líderes mundiales necesitan con urgencia aprender que han de dirigir a los mercados, no seguirlos. Por supuesto, también necesitan crear políticas correctas y forjar un consenso: una trifecta difícil. En este momento, los países del G-20 están convergiendo alrededor de la política equivocada.»

2011: un plan B para Europa

Citas extraídas de artículos escritos en 2011.

«La "crisis del euro" se considera, por lo general, una crisis monetaria, pero también es una crisis de deuda soberana y, todavía más, bancaria. [...] y Alemania carga con una parte de responsabilidad importante de dichas crisis.»

«La crisis financiera obligó a los Estados soberanos a sustituir su crédito por el crédito que se había hundido, y en Europa cada Estado tuvo que hacerlo sin ayuda, lo cual puso en cuestión la solvencia de los bonos gubernamentales europeos. Las primas de riesgo aumentaron, y la eurozona quedó dividida en países acreedores y deudores. Alemania dio un cambio de rumbo de ciento ochenta grados, pues pasó de ser el principal impulsor de la integración al principal opositor a una "unión de transferencias". Esto creó una Europa de dos velocidades. Mientras los países deudores se hundían bajo el peso de sus pasivos, los países con superávit dieron un salto hacia delante. Al ser el acreedor más importante, Alemania podía dictar las condiciones de ayuda, que fueron punitivas y empujaron a los países deudores hacia la insolvencia. Entretanto, Alemania se benefició de la crisis del euro, que redujo los tipos de cambio y estimuló su competitividad.»

«Una solución global a la crisis del euro ha de contar con tres componentes principales: la reforma y recapitalización del sistema bancario, un régimen de eurobonos y un mecanismo de salida.»

Estas normas han de permitir una reducción gradual del endeudamiento. También han de permitir déficits presupuestarios a los países con altos niveles de desempleo, como España. Las normas que impliquen objetivos para déficits ajustados cíclicamente pueden lograr ambos objetivos. Lo más importante es que deben estar abiertas a la revisión y la mejora.»

¿Tiene futuro el euro?

«La crisis del euro es consecuencia directa del crac de 2008.»

«Angela Merkel declaró entonces que el aval debería ser ejercido por cada Estado europeo de manera individual, no por la Unión Europea o la eurozona actuando como un todo. Esto sembró las semillas de la crisis del euro, porque reveló y activó una debilidad oculta en la construcción del euro: la falta de una tesorería común. La crisis estalló más de un año después, en 2010.»

«Para resolver una crisis de manera que lo imposible sea posible, es necesario pensar en lo impensable. Para empezar, es fundamental prepararse para la posibilidad de mora y defección de la eurozona en el caso de Grecia, Portugal y, tal vez, Irlanda.»

«Con el fin de impedir una catástrofe financiera, hay que tomar cuatro conjuntos de medidas. En primer lugar, hay que proteger los depósitos bancarios. Si un depositante perdiera un euro colocado en un banco griego, un euro depositado en un banco italiano valdría menos que uno depositado en un banco alemán u holandés, y se produciría un pánico bancario en otros países deficitarios. En segundo lugar, algunos bancos de los países incumplidores han de continuar funcionando, con el fin de impedir que la economía se venga abajo. En tercer lugar, el sistema bancario europeo tendría que ser recapitalizado y colocado bajo supervisión europea, no nacional. Cuarto, los bonos gubernamentales de otros países deficitarios tendrían que protegerse del contagio. Los últimos dos requisitos se aplicarían aunque ningún país incurriera en mora.»

Cómo impedir una segunda Gran Depresión

«Son necesarios tres pasos enérgicos. Primero, los gobiernos de la eurozona han de ponerse de acuerdo sobre la necesidad de un nuevo tratado que crearía una tesorería común para la eurozona. Entretanto, hay que poner a los principales bancos bajo la dirección del Banco Central Europeo, a cambio de un aval transitorio y recapitalización permanente. El BCE dirigiría a los bancos para mantener sus líneas de crédito y préstamos sin amortizar, al tiempo que controlaría los riesgos asumidos por su cuenta. Tercero, el BCE permitiría que países como Italia y España refinanciaran temporalmente su deuda a un coste muy bajo. Estos pasos calmarían los mercados y concederían tiempo a Europa para desarrollar una estrategia de crecimiento, sin la cual no puede solucionarse el problema de la deuda.»

http://www.planetadelibros.com/la-tormenta-financiera-libro-68949.html

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