Último ExPERPENTO

2 dic. 2013

ExPRESARTE: Ciclo de cuatro conferencias sobre Catedrales góticas

MAÑANA martes 3 de diciembre, a las 19,30 horas, se inicia en la Fundación Juan March el ciclo CATEDRALES GÓTICAS con una conferencia del catedrático de Historia Medieval y escritor de novelas históricas José Luis Corral, que ha titulado La catedral gótica: el edificio de la luz. El jueves siguiente, el mismo conferenciante se ocupa de La catedral de Chartres y el origen del gótico. La semana siguiente, el martes 10, el catedrático de Historia del Arte medieval, Javier Martínez de Aguirre, habla de La catedral de Toledo: tradición y vanguardia, y el jueves 12, el historiador medievalista José Ángel García de Cortázar cierra el ciclo con La época del gótico, amanecer de una nueva sensibilidad.



Las catedrales góticas se han convertido en una de las huellas más fascinantes de la mítica Edad Media. Pero estas catedrales no solo son historia y arte en sí mismas, son también el testimonio de una época, de una sociedad, del espíritu de la llamada época del gótico.

José Luis Corral
EL EDIFICIO DE LA LUZ


Tras siglos de regresión, Europa vivió entre 1120 y 1260 un tiempo nuevo en el que aumentó la población, se desarrollaron las ciudades, se reactivó el comercio y la industria artesanal y se fundaron universidades y escuela. Algunos intelectuales creyeron que una nueva edad luminosa era posible. Este periodo de la historia europea es el que corresponde a la época de las Cruzadas, una iniciativa de la cristiandad para lograr recuperar los Santos Lugares, pero también un esfuerzo por abrirse a nuevos mundos y a nuevos mercados. Y es además la época en la que comenzaron a dibujarse los rasgos fundamentales de lo que serán los nuevos Estados europeos y las monarquías feudales que acabarán definiendo una sociedad y un concepto del territorio y de la nación que, pese a las notables modificaciones, ha llegado hasta comienzos del siglo XXI.

Fue aquel un tiempo, en fin, en el que la luz y la esperanza parecieron impregnarlo todo; una época en la que los europeos fueron capaces de construir una de las más luminosas creaciones artísticas de la humanidad: la catedral gótica. Las nuevas catedrales góticas tenían que cumplir dos requisitos: debían ser un reflejo de la ciencia humanística que se enseñaba en las nuevas universidades, la cultura de la luz, y a la vez plasmar en piedra y vidrio el ideal arquitectónico que pasaba por la aplicación de las nuevas técnicas arquitectónicas descubiertas en París a mediados del siglo XII. Y así se hizo. Las catedrales que se construyeron en los siglos XII y XIII representaban el triunfo de la Iglesia y del obispo, pero también, y sobre todo, el de la ciudad y de sus ciudadanos.

Por eso tenía que ser una obra colectiva, fruto del esfuerzo combinado de todos los sectores urbanos; de muchas de las catedrales se desconocen los nombres de los arquitectos que las diseñaron. En las catedrales góticas, la luz es esencial. Esos edificios actúan como unos acumuladores de luz, una luz cargada de una magia especial debido a que pese a la intensidad que haga fuera, la luz que pasa dentro siempre es la misma. Lo que hicieron los constructores de las catedrales góticas fue emular la luz del sol, recogerla en una especie de relicario de piedra y vidrio y hacerla accesible al hombre. La visión del bien era comparable a la de un rayo de sol, pero el ojo humano no está preparado para recibir directamente su luz. Para quienes construyeron estos templos la esencia divina se contenía en la sabiduría, el bien, la belleza, la virtud y la eternidad. Y una catedral gótica reúne todos esos valores. Desde el sol se difunden las buenas energías y en la catedral se recogen y se ponen al servicio de todos los fieles cristianos.

LA CATEDRAL DE CHARTRES

En la larga centuria que se extiende desde principios del siglo XII hasta mediados del XIII ochenta catedrales fueron iniciadas en el reino de Francia y sus Estados vasallos, y otros cientos más en el resto de Europa, además de miles de abadías, monasterios e iglesias para cuyas obras se movilizaron decenas de miles de artesanos (canteros, carpinteros, albañiles, herreros, vidrieros, transportistas, etc.). Desde que en 1140 el abad de la poderosa abadía de Saint-Denis, el influyente Suger, le encargara a su anónimo arquitecto que construyera la cabecera de su nueva iglesia con amplios vanos que dejaran pasar torrentes de luz, los arquitectos medievales comenzaron a experimentar soluciones arquitectónicas que permitieran abrir los pesados y macizos muros de las iglesias románicas para ubicar cada vez mayores y más amplios ventanales.

El escritor Paul Claudel (1868-1955), extasiado ante la imponente belleza de la catedral de Chartres, exclamó la siguiente frase: "¡He aquí el Paraíso recobrado!". Y en verdad, la catedral de Chartres fue concebida como una imagen del Paraíso en la tierra. No era casualidad; desde el siglo X al menos Chartres disponía de una gran escuela en la que a principios del siglo XII había sido maestro el gran Bernardo de Chartres, autor de la famosa frase "No somos sino enanos a hombros de gigantes". En esa misma escuela se había formado Juan de Salisbury (1115-1178), autor del Polycraticus, primer tratado medieval sobre el poder civil, quien además fue obispo de la ciudad.

Una tradición no contrastada sostiene que los constructores de las catedrales góticas se denominaban a sí mismos como "los niños de Salomón"; y desde luego hay algunas miniaturas del siglo XIII en las que el templo de Salomón se representa como una dorada catedral gótica. Para eso se inventó precisamente el arte gótico. Los demonios huyen de la luz, porque la luz emana de Dios. En el libro del Génesis se dice que el Señor ordenó que se hiciera la luz, y la luz se hizo. Nuestro Señor acabó con las tinieblas que envolvían el universo, y Cristo venció al demonio, el cual no pretende otra cosa que acabar con esa luz que redime a los hombres del pecado. Y la catedral de Chartres es uno de sus más brillantes ejemplos.

Javier Martínez de Aguirre
LA CATEDRAL DE TOLEDO


Desde el inicio de su construcción, en la catedral gótica de Toledo se produjeron diálogos nada convencionales entre las fórmulas más avanzadas de la renovación arquitectónica ultrapirenaica y las propuestas todavía firmes de tradiciones hispanas. La existencia de una gran mezquita previa, la condición de sede primada, el simbolismo asociado a la capitalidad del reino visigodo, la existencia de espacios vinculados legendariamente con milagros, las personalidades e intereses de los promotores y la formación y capacidades de los constructores condicionaron el desarrollo particular de este gran edificio a lo largo de los siglos XIII, XIV y XV.
El proyecto inicial de la iglesia, cuya primera piedra se colocó en 1226, propuso una original solución para la cabecera, con doble deambulatorio, múltiples capillas perimetrales y triforio en la girola interior, que entronca con una de las grandes “familias” del gótico francés: la derivada de Bourges. Pero la elevación introdujo novedades significativas con respecto a los antecedentes, en la medida en que se enriqueció con columnas y arcos de raigambre toledana y andalusí. Las ambiciosas capillas de San Ildefonso, San Pedro y Santiago, la torre y la desaparecida capilla real ofrecen otros tantos motivos de reflexión acerca de la constante adecuación de soluciones de vanguardia a las tradiciones locales y a las circunstancias específicas de cada encargo y momento histórico.

José Ángel García de Cortázar
UNA NUEVA SENSIBILIDAD


En la génesis de las actitudes de la sociedad del gótico, los historiadores insisten en el papel desempeñado por el fenómeno de la aparición de la ciudad. El crecimiento de la sociedad feudal produjo la ciudad. Ésta se construyó sobre tres lógicas: la del comercio, la del desarraigo y la de la individualidad. El juego interrelacionado de las tres creó nuevas pautas de comportamiento, que, sometidas a las pruebas de la detención del crecimiento, de la crisis demográfica de la Peste Negra y del Cisma religioso de Occidente, alumbraron nuevas actitudes. Seis fueron las más descollantes y en su presentación y ejemplificación centraré la conferencia: 1. Los progresos del individualismo; 2. Los avances del encelulamiento físico y social. 3. El fortalecimiento de la medida y la razón. 4. Una cierta reordenación de la percepción de la sociedad y de sus actitudes ante la vida y la muerte. 5. El afianzamiento del sentido de modernidad y 6. La convicción de que el saber es poder.


Información de las actividades de la Fundación Juan March,
en www.march.es y @fundacionmarch
Todas las Conferencias están disponibles en audio completo en
http://www.march.es/conferencias/anteriores
La página web de la Fundación Juan March recoge un vídeo de algunas de ellas, con un extracto de la misma:
http://www.march.es/videos

Publicado por www.experpento.es Síguenos en Facebook y en Twitter

No hay comentarios: